Presentación

Blog dedicado a recuperar la obra de Darío Lemos, dado el olvido histórico por parte de los antologistas del nadaísmo. Actualmente se prepara la publicación de una antología con la obra poética de Darío Lemos, Poeta Maldito.

jueves, 27 de septiembre de 2012

Carta al juez

Erase que se erase un poeta joven que terminó muy pronto; érase que se érase
también un juez joven, sin estola, sin impertinentes, sin martillo. Para mí es una
necesidad orgánica escribir, la única manera de comunicarme con las personas que
ahora son lo que me determina. A mi esposa escribo poemas largos y negros, a mi
hijo Boris pequeños poemitas muertos, y como esta trilogía está en sus manos, y
usted es mi "consciente", voy a escribirle, no como a juez, sino como a persona.

"Hasta cuando estaré confinado en estos tristes arrabales del pensamiento más
vulgar? . A esta hora los presidiarios cantan y sus cicatrices brillan como estrellas
que perdieron su control en el espacio; y yo miro las rejas oxidadas que me
separan del mundo de los hombres felices que viven bajo el sol, y mi alma se
asfixia como una mariposa lanzada por ventiladores; tengo la sensación de no
haber sido nunca o haber muerto de un momento a otro.

Yo no entiendo el mecanismo de los códigos pero un concepto puro de "el
hombre" me dice que no debo ser llevado a la oscuridad donde los condenados
esperan una fecha lejana para realizarse, para mirar el cielo y sentir que Dios
existe. La "justicia" ha sido inventada por el hombre, pero "lo justo" nace con
el hombre. La justicia es necesaria mientras la mirada de estos delincuentes natos,
con quienes convivo ahora, tenga ese brillo opaco que denuncia almas perdidas,
sin conciencia. ¡Yo tengo demasiada conciencia para vivir limitado por muros!
Mi espíritu tiene alas muy largas y la vida me parece bella. ¡Merezco vivir! Estos
delincuentes que caminan y duermen conmigo en este infierno me hacen com-
prender que la sociedad está enferma, que la sensibilidad lleva a la persona a los
más complicados laberintos de donde sólo, escapan aquellas que tienen capacidad
de comprender "lo bello". Aquí sólo miro cáscaras y cicatrices porque no me
atrevo a levantar la cabeza para encontrar que el cielo todavía es azul, mientras
este cuerpo delgado habite en este lugar pequeño rodeado de vulgaridad. Pero lo
que más me duele, doctor es sentir que no me pertenezco, no soy mío, soy de mi
pequeño y dulce Boris, un niño de carne tibia y perfumada que me ha sacado de
un vacío profundo donde estaba hundido, cuando la angustia existencial apretó
con sus tentáculos mi mente que comenzaba a leer. Mi libertad es de mi hijo
porque él compensará el trauma de mi infancia. Porque yo era un nene sonámbulo
y nervioso que azotaban, y mis padres ignorantes no tenían la culpa de destruir su
embrión aniquilando mi naturaleza. Pero la compensación llegó cuando mi hijo
hacía ejercicios en el vientre de mi esposa que ahora llora como un venado
extraviado en la soledad.

Usted comprende que mi mundo no es éste y confío en que pronto lanzará mi
espíritu a la luz.

Darío Lemos

1 comentario:

  1. Te saludo, Darío, desde un planeta de humanoides, pues hombres ya no existen, solo máquinas conectadas por internet, ipod y wi-fi...
    Te saluda, Darío, un amigo que no conociste, pero que conocerás; que sabe que tu espíritu no es de este mundo: es libre, es luz y existe.

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